
En la trama de Emilia, una joven de 17 años, se narra un viaje de autodescubrimiento y enfrentamiento con los miedos del pasado, mientras se adentra en el misterioso y peligroso mundo de la selva tropical que limita entre Argentina y Brasil. La protagonista llega al albergue de su tía Inés con la esperanza de encontrar a su hermano, quien fue separado de ella hace muchos años. La selva, llena de leyendas y mitos de la región, es el escenario perfecto para una historia cargada de misterio y tensión.
A lo largo de su estancia, Emilia descubre que la jungla no solo guarda secretos del pasado, sino que también alberga una criatura aterradora. Se dice que esta bestia es el espíritu de un hombre malvado, capaz de tomar diversas formas animales, lo que la convierte en un ser extremadamente peligroso y elusivo. Su presencia se siente como una amenaza constante, lo que intensifica el ambiente de incertidumbre y miedo que rodea a la joven.
El relato sigue a Emilia en un proceso de transformación personal mientras intenta resolver el misterio de la bestia y, al mismo tiempo, comprender las profundas emociones y cambios internos que está experimentando. La selva, un entorno salvaje y enigmático, sirve como reflejo de su propio despertar sexual y emocional. Emilia se enfrenta no solo a la criatura, sino también a las sombras de su pasado, buscando una forma de reconciliarse con su historia y con las heridas que aún la persiguen.
A medida que la protagonista se adentra en su propio viaje de crecimiento y madurez, la selva se convierte en un espacio simbólico donde cada paso dado hacia el enfrentamiento con la bestia es también un paso hacia el entendimiento de sí misma. Emilia debe encontrar la fuerza dentro de ella para vencer no solo a la criatura, sino también a sus propios temores y traumas no resueltos. La historia plantea una lucha entre la juventud y la madurez, la fantasía y la realidad, y la liberación personal a través de la confrontación con lo más oscuro del ser humano.