
Esta película narra la vida de Jesús desde su nacimiento hasta su ascensión al cielo, siguiendo de cerca los relatos del Evangelio de San Lucas. A lo largo de la trama, se capturan los momentos más importantes de su vida, centrándose en su mensaje de amor, compasión y sacrificio, y culminando en su regreso al hogar celestial.
El proceso de creación de la película fue un esfuerzo exhaustivo que duró cinco años. Durante este tiempo, se dedicó especial atención a la preparación de todos los aspectos de la producción, comenzando con la investigación detallada de los textos bíblicos y la planificación de cada escena. La filmación se llevó a cabo en Israel, específicamente en los lugares que, según la tradición cristiana, fueron escenario de los eventos descritos en el Evangelio de San Lucas. Esta elección de locaciones ofreció una autenticidad única, permitiendo que la película conectara visualmente con la historia y los lugares reales donde transcurrieron los hechos.
Una de las características destacadas de esta película es la representación de los milagros de Jesús. Las escenas en las que realiza curaciones, resucita a los muertos y realiza otras acciones divinas están diseñadas para transmitir la magnitud de su poder y la profunda espiritualidad de sus actos. Estas secuencias, cargadas de emoción, no solo muestran su capacidad sobrenatural, sino también su profundo amor por la humanidad y su dedicación a sanar y redimir.
A lo largo de la película, se busca mantener un equilibrio entre la fidelidad al texto bíblico y una aproximación cinematográfica que permita al espectador sumergirse en la historia de manera emocional. Cada escena está diseñada para reflejar no solo los eventos, sino también las enseñanzas espirituales que Jesús compartió con sus seguidores: el perdón, la esperanza, la fe y la importancia del amor al prójimo. La película muestra a Jesús como una figura humana y divina, cuya vida fue una constante manifestación de la compasión y la entrega por los demás.