
En un entorno mágico y encantado, Bella decide organizar una fiesta de Navidad en el castillo para compartir la alegría de la temporada con todos sus amigos. Aunque su entusiasmo es innegable, la idea de una celebración navideña no entusiasma demasiado a Bestia, quien prefiere mantener la calma y la tranquilidad en su hogar. Sin embargo, Bella está decidida a crear un ambiente festivo, y la decoración del castillo es solo el comienzo de su ambiciosa planificación.
Mientras Bella y sus amigos se disponen a dar inicio a los preparativos, se encuentran con una amenaza inesperada. Forte, el gigantesco órgano del castillo, junto con su torpe aliado Fifí, tienen planes maliciosos que podrían arruinar la festividad. Disfrutando de su rol en la oscuridad del castillo, Forte no tolera la idea de una celebración navideña que rompa el orden al que está acostumbrado. Junto con Fifí, concibe un plan para sabotear la fiesta, poniendo en peligro la alegría que Bella busca compartir con todos.
A pesar de la adversidad y de la amenaza de Forte, Bella no pierde la esperanza. Con su inquebrantable fe en el espíritu navideño, decide enseñar a Bestia el verdadero significado de la Navidad: un tiempo de unión, generosidad y amor, más allá de las diferencias que puedan existir. A lo largo de la historia, Bella ayuda a Bestia a abrir su corazón, mostrándole que la Navidad no se trata solo de celebraciones externas, sino de los sentimientos y relaciones que se forjan entre aquellos que comparten momentos especiales.
Gracias al poder de la ilusión y la bondad de Bella, los planes de Forte y Fifí son finalmente frustrados. Bella, con la ayuda de sus amigos del castillo, logra restaurar el espíritu navideño y demostrar que, incluso en los momentos más oscuros, el amor y la amistad pueden prevalecer. Bestia, que al principio era reacio a participar en las festividades, se ve finalmente conmovido por la alegría que envuelve el castillo, abrazando el verdadero sentido de la Navidad.