
Lucio Urtubia, conocido como el “Robin Hood” anarquista, fue una figura que trascendió los límites de la ley en su lucha contra el sistema capitalista. Su vida, marcada por la audacia y un profundo compromiso con sus ideales, lo convirtió en un símbolo de resistencia. Nacido en 1931 en España, Urtubia se trasladó a París en la década de 1960, donde comenzó a forjar su propia versión de lucha política, que involucraba desafiar las estructuras de poder a través de medios poco convencionales.
A lo largo de los años 70, Urtubia llevó a cabo una de las hazañas más audaces de su carrera: una operación de falsificación que lo puso en la mira del Citibank, uno de los bancos más grandes y poderosos de los Estados Unidos. Junto a su grupo de colaboradores, falsificó miles de cheques de viajero, logrando estafar a la entidad financiera por sumas millonarias. Sin embargo, el objetivo de Urtubia nunca fue acumular riqueza personal. El dinero obtenido a través de estas acciones fue destinado a financiar causas políticas que él consideraba justas, como la lucha contra la opresión y el apoyo a movimientos revolucionarios en América Latina.
Lo que diferenciaba a Urtubia de otros criminales era su fuerte motivación ideológica. Para él, la falsificación no era simplemente un acto de robo, sino una forma de resistencia contra un sistema que consideraba injusto. Utilizó los fondos obtenidos para apoyar a grupos anarquistas, guerrilleros y organizaciones que luchaban por la justicia social y la liberación de los pueblos oprimidos. De esta manera, se convirtió en un héroe para aquellos que buscaban desafiar el orden establecido y crear un mundo más equitativo.
A pesar de la sofisticación de su operación, el Citibank pronto detectó el fraude y comenzó a investigar el caso, lo que llevó a Urtubia a estar en la mira de las autoridades internacionales. Sin embargo, la historia de Lucio Urtubia no es simplemente la de un hombre que se enfrentó al sistema financiero, sino la de un hombre que creyó firmemente que la lucha por un mundo más justo justifica cualquier medio necesario.