
En la Francia de 1870, una época marcada por los cambios sociales y las rígidas normas de apariencia, vive Rosalie, una joven que ha aprendido a esconderse del mundo. Su vida está condicionada por un secreto que la obliga a vivir en la sombra: desde su nacimiento, su rostro y cuerpo están cubiertos de pelo, una característica que la sociedad ha etiquetado cruelmente como una «mujer barbuda». Sin embargo, lejos de conformarse con el papel que otros le han asignado, Rosalie desea algo más que ocultarse: quiere ser vista, aceptada y amada por quien realmente es.
A lo largo de su vida, Rosalie ha tenido que disimular su aspecto para evitar el rechazo, la burla y el desprecio. En una época en la que la diferencia se convertía fácilmente en espectáculo, muchas personas como ella eran empujadas a los márgenes, convertidas en atracciones de feria para satisfacer la curiosidad de los demás. Pero Rosalie nunca quiso vivir así. Ella sueña con una vida normal, donde su valor no se mida por su apariencia, sino por su alma, su inteligencia y su capacidad de amar.
El destino la enfrenta a una situación inesperada cuando Abel, un hombre agobiado por las deudas y dueño de un pequeño café, decide casarse con ella atraído por su dote, sin conocer su peculiaridad física. Lo que comienza como un matrimonio por conveniencia se convierte en una prueba para ambos. Rosalie, harta de fingir y esconderse, ve en esta unión la oportunidad de mostrarse tal como es. Desea, por fin, vivir con dignidad, ser reconocida como mujer y no como un fenómeno.