
Hace veinte años, Pancho Reyes, un hombre de clase media en busca de ascender socialmente, abandonó su pueblo natal y dejó atrás a su numerosa y empobrecida familia. En su afán por mejorar su vida, se olvidó completamente de ellos. Sin embargo, un día inesperadamente recibe la noticia de que su abuelo, Don Francisco Reyes, un viejo y rico minero, ha fallecido, y que él es uno de los posibles herederos de su fortuna. Este giro en su vida lo llena de avaricia y, acompañado de su esposa, hijos y sirvienta, Pancho decide viajar al remoto y deteriorado pueblo de La Prosperidad, donde, por fin, tendrá que enfrentarse a su familia olvidada.
Al llegar al pueblo, Pancho se encuentra con una familia resentida y marcada por años de abandono. Los Reyes de La Prosperidad, como se autodenominan, son una familia peculiar y rencorosa, que nunca perdonó a Pancho por haberse alejado en busca de una vida mejor. A pesar de haber sido siempre el favorito de su abuelo, Pancho es visto por sus parientes como un hombre arrogante, ingrato y distante, un «fifí» que los desprecia. La posibilidad de que él sea uno de los herederos desata un torbellino de envidia, rencor y odio que se había acumulado durante años.
Lo que comienza como un reencuentro con su familia se convierte rápidamente en una confrontación a gran escala, donde el deseo de obtener la herencia se mezcla con los resentimientos del pasado. La llegada de Pancho reabre viejas heridas, y las tensiones familiares crecen a medida que los miembros de los Reyes de La Prosperidad luchan por lo que consideran su derecho. En medio de este caos, la rivalidad entre los familiares se intensifica, desencadenando una guerra abierta por la fortuna de Don Francisco.