
En la última entrega de la trilogía original de Star Wars, El retorno del Jedi lleva a los héroes de la Rebelión a enfrentarse a una de las amenazas más grandes del Imperio. Después de un tiempo cautivo, Han Solo está preso en el palacio de Jabba the Hutt, el gángster más temido de la galaxia. Para liberarlo, Luke Skywalker, la Princesa Leia y sus aliados deben infiltrarse en la guarida de Jabba, un lugar lleno de trampas y peligros. A lo largo de esta misión, se muestran la astucia y valentía de los protagonistas mientras luchan para rescatar a Han, enfrentándose incluso a las criaturas más mortales que Jabba tiene bajo su control.
Una vez logrado el rescate de Han Solo, la Rebelión continúa con un nuevo plan para derrotar al Imperio. El equipo decide unirse a las tribus de Ewoks, unas criaturas nativas de la luna forestal de Endor, con el objetivo de destruir la estación espacial imperial, la segunda Estrella de la Muerte, en la que se encuentra el corazón del poder del Imperio. Los Ewoks, con su destreza en el terreno selvático, ayudan a los rebeldes a combatir las fuerzas imperiales en una serie de intensas batallas en el planeta.
Mientras tanto, el Emperador Palpatine y Darth Vader siguen sus maquinaciones para atraer a Luke al lado oscuro de la Fuerza. Sin embargo, el joven Jedi se mantiene firme en su convicción de salvar a su padre, Darth Vader, de la corrupción del lado oscuro. La batalla interna entre el bien y el mal alcanza su punto máximo cuando Luke enfrenta a Vader, con la esperanza de redimirlo y devolverle su humanidad.