
En la novela El Libro Rojo, la protagonista, Dalia, se ve inesperadamente arrastrada a un mundo fantástico cuando los personajes de la obra inconclusa de su padre cobran vida. Su padre, un escritor que falleció sin poder terminar su historia, deja un vacío que Dalia deberá llenar. En este relato, la joven deambula por un universo paralelo dentro de las páginas del libro, donde las líneas entre la ficción y la realidad se difuminan peligrosamente.
La historia comienza cuando los personajes, que alguna vez habitaron las páginas inacabadas de la novela de su padre, empiezan a escapar de su encierro literario. Estos personajes no son meros elementos de una narrativa, sino que poseen deseos y motivaciones propias, y pronto se hacen conscientes de su existencia dentro de un relato pendiente de conclusión. En un giro inesperado, deciden tomar el control de la historia, desbordando la capacidad de la trama original y amenazando con cambiar el curso del relato. Esto deja a Dalia con una sola opción: debe entrar en El Libro Rojo y escribir el final que lo redima antes de que todo se desmorone.
Dalia cuenta con solo 12 horas para completar esta misión. Para ello, debe enfrentar varios retos que pondrán a prueba tanto su creatividad como su valentía. En el transcurso de su viaje, se encuentra con una cabra que, de manera asombrosa, se convierte en su guía y compañera de aventuras. Este peculiar ser, con su naturaleza audaz y perspicaz, se convierte en un apoyo fundamental para la joven, proporcionándole no solo compañía, sino también valiosas enseñanzas sobre el proceso de creación y el arte de contar historias.
Con una hoja en blanco y una pluma como única herramienta, Dalia se enfrenta a la difícil tarea de dar forma a un final que sea digno de la obra de su padre y, a la vez, resuelva el caos generado por los personajes descontrolados. Además, se enfrenta a un dilema interno: decidir si sigue el legado de su padre y se convierte en escritora o si toma otro camino en la vida.