
Harry el Sucio: La Venganza (1976) es la tercera entrega de la famosa saga protagonizada por Clint Eastwood, quien vuelve a interpretar al temido y controvertido policía de San Francisco, Harry Callahan. Esta vez, Callahan se enfrenta a una nueva amenaza: un grupo de extremistas llamados Acción Revolucionaria del Pueblo, que han desatado el caos en la ciudad con el fin de imponer sus ideologías radicales. Los terroristas no solo buscan desestabilizar la sociedad, sino que también han secuestrado al alcalde de San Francisco, lo que pone en peligro la seguridad de toda la ciudad.
Ante esta grave situación, el departamento de policía recurre a Harry Callahan, conocido por su enfoque poco convencional para hacer justicia, quien se une a una nueva compañera, la agente Kate Moore, interpretada por Tyne Daly. Moore es una policía decidida, aunque más moderada que Callahan, lo que genera una dinámica interesante entre ambos. Mientras Callahan se caracteriza por su estilo agresivo y directo, Moore debe aprender a adaptarse a su manera de trabajar, que no siempre sigue los procedimientos establecidos.
La trama se centra en la misión de rescatar al alcalde y detener a los miembros del grupo terrorista antes de que lleven a cabo sus planes. A medida que la historia avanza, Harry Callahan se enfrenta a un dilema constante: mientras que la ley exige un proceso y una justicia más formal, él está dispuesto a hacer lo que sea necesario, aunque eso signifique desafiar las normas para obtener resultados. Esta actitud le ha valido tanto admiración como críticas, pero sigue siendo su marca registrada.
A lo largo de la película, Callahan y Moore deben navegar entre sus diferencias y trabajar juntos para enfrentarse a los terroristas. La tensión entre la moralidad y la justicia personal es un tema central, mientras Callahan sigue demostrando que, a pesar de sus métodos rudos y su falta de respeto por las reglas, su objetivo principal es siempre proteger a los inocentes y restaurar el orden. La acción intensa, las persecuciones y los tiroteos son elementos que marcan el ritmo de la película, pero también hay espacio para explorar los dilemas éticos que enfrentan los protagonistas en su lucha contra el terrorismo.