
En Rocky IV, la cuarta entrega de la famosa saga de boxeo, el protagonista, Rocky Balboa, se enfrenta a un reto mucho más grande que los que había vivido en el pasado, tanto a nivel personal como deportivo. Después de haber alcanzado el éxito en el mundo del boxeo y establecido una vida tranquila junto a su familia, Rocky se ve envuelto en una nueva y peligrosa aventura cuando aparece en su camino Ivan Drago, un imponente boxeador soviético cuya fuerza y disciplina son incomparables.
La historia comienza con Apollo Creed, viejo amigo de Rocky y ex campeón del mundo, aceptando un desafío para enfrentarse a Drago en una pelea de exhibición. Sin embargo, el encuentro termina trágicamente cuando Apollo pierde la vida en el ring, lo que deja a Rocky devastado y lleno de rabia. Este trágico suceso pone a Rocky en una encrucijada emocional, pues no solo ha perdido a un amigo cercano, sino que también se siente impulsado a vengar su muerte.
Motivado por el dolor y el deseo de hacer justicia, Rocky decide enfrentar a Drago en su propio terreno: la Unión Soviética. Así comienza una de las historias más épicas de la saga, donde la rivalidad entre ambos boxeadores va mucho más allá de una simple pelea. Rocky no solo se enfrenta a un adversario extremadamente fuerte y entrenado bajo rigurosas condiciones, sino también a un sistema que representa todo lo contrario a los ideales que él defiende. Mientras que Drago es el producto de la ciencia y la tecnología soviética, Rocky apuesta por el entrenamiento tradicional y la superación personal a través del esfuerzo físico y mental.
A lo largo de su preparación, Rocky vive intensos entrenamientos en paisajes desolados y bajo condiciones extremas, en contraste con el sofisticado y tecnológico régimen de entrenamiento de Drago. Este proceso de transformación no solo es físico, sino también emocional, ya que Rocky debe superar la pérdida de su amigo y la duda sobre sí mismo