
Tras su épica pelea contra Apolo Creed en el primer «Rocky», en la que ambos luchadores llegaron al final de los 15 rounds sin que uno pudiera derrotar al otro, Rocky Balboa, conocido como el «Semental Italiano», trata de dejar el mundo del boxeo atrás. Después de la famosa pelea, que terminó en empate, Rocky comienza una nueva etapa en su vida. Se casa con Adrian y se instala junto a ella, buscando disfrutar de una vida tranquila alejada del cuadrilátero. Sin embargo, no puede escapar de la sensación de vacío que lo invade fuera del ring.
Mientras tanto, Apolo Creed, el campeón del mundo, no está dispuesto a aceptar el empate que sufrió contra un hombre que, en su opinión, no debería haberle plantado cara. Creed, preocupado por su imagen y su reputación, comienza a obsesionarse con la idea de una revancha, convencido de que su victoria fue puesta en duda por la resistencia de Rocky. Para restaurar su honor y demostrar que fue un accidente lo ocurrido en el primer combate, Apolo decide desafiar nuevamente a Rocky.
A pesar de la vida tranquila que Rocky intenta construir, su deseo de volver al ring crece. El boxeo sigue siendo una parte fundamental de su identidad, y la idea de enfrentar a Creed una vez más lo consume. No es solo una cuestión de orgullo, sino una necesidad de encontrar un propósito que lo llene, ya que fuera del cuadrilátero la vida no parece tener el mismo significado.
El enfrentamiento entre ambos se va forjando a lo largo de la película, hasta que, finalmente, el «Maestro del Desastre» y el «Semental Italiano» se encuentran de nuevo en el ring. La revancha es brutal y personal. No solo se trata de probar quién es el mejor boxeador, sino de enfrentarse a las dudas, inseguridades y expectativas que ambos tienen sobre sí mismos. Es una lucha por la redención, por demostrar que lo que hicieron en el pasado no fue una casualidad, sino un reflejo de su verdadero potencial.