
Mitya Privalov es un niño de 12 años con un gran sueño: convertirse en un artista de cómics de superhéroes. Sin embargo, su familia tiene otros planes para él. Sus padres, ingenieros en robótica, esperan que Mitya siga sus pasos y se adentre en el mundo de la ciencia y la tecnología. Mientras sus padres lo impulsan a seguir sus mismos intereses, Mitya se siente atrapado entre sus propias pasiones y las expectativas familiares. Su vida, que parecía marcada por la presión y la falta de comprensión, da un giro inesperado cuando encuentra apoyo en un lugar poco convencional: un robot de rescate creado por sus propios padres, A-112, conocido como Robo.
Robo es un robot diseñado para realizar misiones de rescate, pero su interacción con Mitya va mucho más allá de lo que cualquier programación podría haber anticipado. Al principio, Robo es solo una máquina sin emociones ni sueños propios, pero a medida que se va acercando a Mitya, comienza a desarrollar su propio sentido de identidad. A través de su amistad, Robo empieza a creer en sí mismo, mientras que Mitya también aprende valiosas lecciones sobre coraje, responsabilidad y cómo hacer frente a los desafíos de la vida.
A lo largo de sus increíbles aventuras, ambos personajes se apoyan mutuamente, y juntos descubren que los sueños no siempre siguen un camino predecible. Robo le enseña a Mitya a ser valiente y a tomar decisiones con responsabilidad, mientras que Mitya le muestra a Robo que, aunque es una máquina, también puede tener sueños y aspiraciones. Esta relación tan especial entre el niño y el robot les permite a ambos superar sus miedos y cuestionar las expectativas que los rodean, abriendo la puerta a nuevas posibilidades.