
Tras su regreso de las Cruzadas, el noble sajón Robin de Locksley descubre que su país ha caído en manos del príncipe Juan, quien, aprovechando la ausencia de su hermano, el rey Ricardo «Corazón de León», ha usurpado el trono. El reino está sumido en la tiranía, con el pueblo sometido a la opresión de un gobierno corrupto y abusivo.
Al llegar a Inglaterra, Robin y su compañero Azeem se enfrentan a la cruel realidad: el sheriff de Nottingham gobierna con puño de hierro, respaldado por su primo Guy de Gisborne y la temible hechicera Morgana. Durante su estadía, Robin descubre que su padre, Lord Locksley, ha sido asesinado por el sheriff, lo que desata en él un profundo deseo de venganza. A partir de este momento, Robin decide luchar contra el régimen opresor, no solo por la muerte de su padre, sino por la justicia que su país tanto necesita.
En su huida hacia el bosque de Sherwood, Robin se convierte en el líder de un grupo de forajidos, los «Merry Men», que se rebelan contra los abusos de la nobleza y la iglesia. Su estrategia es simple pero efectiva: robar a los ricos, a la nobleza y al clero para redistribuir las riquezas entre los más necesitados. Robin se convierte en un símbolo de resistencia, desafiando la tiranía del sheriff y luchando por los derechos del pueblo.
El sheriff, al ver el crecimiento de la figura de Robin Hood, pone una recompensa de cien piezas de oro por su captura, lo que solo aumenta la fama del héroe. La caza del líder rebelde se intensifica, pero Robin, con la ayuda de sus fieles seguidores, continúa su lucha, con la esperanza de que su ejemplo inspire al pueblo a levantarse contra la injusticia.
A lo largo de su batalla, Robin también debe enfrentarse a los desafíos impuestos por sus enemigos más cercanos, como Guy de Gisborne y la oscura Morgana, quienes buscan mantener el control del reino. Sin embargo, el espíritu indomable de Robin y su compromiso con la justicia siguen siendo más fuertes que cualquier obstáculo.