
En un rincón sombrío de Los Ángeles, donde la convivencia entre muñecos y humanos es una realidad tensa y complicada, un crimen brutal amenaza con desestabilizar aún más esta frágil coexistencia. La historia de The Happytime Murders se desarrolla en un barrio vulnerable, marcado por la pobreza y el rechazo hacia los muñecos, quienes, a pesar de ser marionetas, tienen deseos, emociones y personalidades propias. El relato toma un giro oscuro cuando el antiguo elenco de The Happytime Gang, un exitoso programa de marionetas de los años 80, comienza a ser brutalmente asesinado uno a uno.
El primer asesinato sacude a la comunidad, especialmente a aquellos que alguna vez formaron parte del show. Los asesinatos son violentos y dejan una estela de miedo entre los habitantes de este barrio, especialmente entre los muñecos, quienes temen ser los siguientes en la lista. En medio de este caos, dos detectives muy distintos deben trabajar juntos para resolver el caso: un humano, Phil Phillips, y una muñeca, Connie Edwards. La necesidad de colaboración surge por la complejidad del caso y por la presión de resolver los asesinatos rápidamente.
Phil Phillips, un detective humano que alguna vez fue parte de la policía de Los Ángeles, tiene una visión escéptica y, a menudo, negativa sobre los muñecos, ya que su carrera estuvo marcada por prejuicios hacia ellos. Aunque ha dejado atrás su carrera en la fuerza, su experiencia lo convierte en un buen detective, aunque su relación con los muñecos sigue siendo tensa. Por otro lado, Connie Edwards, una muñeca que dejó atrás su vida en la televisión tras el fin del programa, ahora trabaja como detective privada. Su conexión con el caso es muy personal, ya que no solo fue parte del famoso show, sino que también tiene una relación cercana con algunas de las víctimas.
A lo largo de la investigación, los dos detectives se ven obligados a superar sus diferencias y trabajar juntos, aunque las tensiones entre ellos son palpables. Mientras buscan pistas y se enfrentan a un asesino cada vez más astuto, deben lidiar con las desigualdades sociales que enfrentan los muñecos, quienes, a pesar de ser seres sintientes, siguen siendo marginados y despreciados por muchos humanos.