
En un futuro cercano, el gobierno ha creado una agencia secreta cuya misión es controlar los viajes en el tiempo. Fundada en los años 80, esta agencia se encarga de regular y utilizar los saltos temporales para prevenir amenazas que puedan alterar el curso de la historia. El protagonista de esta historia es un agente especial que pertenece a dicha organización. Su trabajo consiste en hacer viajes hacia el pasado, con el objetivo de evitar que ciertos eventos catastróficos sucedan y pongan en riesgo el futuro.
En esta misión, el agente se enfrenta a uno de los mayores desafíos de su carrera: detener a un individuo conocido como «el terrorista fallido». Este hombre ha estado colocando bombas en diversas ciudades del país, provocando miles de víctimas y sumiendo a la nación en el caos. A medida que el agente se adentra en el tiempo, deberá realizar una serie de complejos saltos atrás, enfrentándose a los peligros de alterar la historia y las consecuencias impredecibles de sus acciones.
En uno de sus viajes, el agente viaja a la década de los 70, una época que para él es tan ajena como peligrosa. Se infiltra en un bar local, donde comienza a trabajar como camarero para pasar desapercibido mientras sigue su misión. Es en este bar donde conoce a un hombre extraño, un cliente habitual, quien le cuenta una historia increíble. A través de este encuentro, el agente se ve arrastrado hacia una trama que desafía no solo las reglas del tiempo, sino también su percepción de la realidad.
La conversación con este hombre le revela información que podría ser clave para comprender la verdadera naturaleza de los atentados y la identidad del terrorista. A medida que avanza en su misión, el agente comienza a descubrir que la historia que le cuentan podría estar conectada con los eventos que él mismo está intentando evitar, lo que lo obliga a cuestionar las decisiones que ha tomado y las que aún tendrá que hacer.