
Durante el auge del fascismo en la Italia de Mussolini, el país se encontraba sumido en una atmósfera de control autoritario, nacionalismo y represión. En medio de este panorama político y social, surge una historia fantástica centrada en un niño de madera que, gracias a un hechizo mágico, cobra vida. Este peculiar niño, lejos de ser común, enfrenta una lucha interna para cumplir con las expectativas de su padre, un hombre atrapado por las rígidas normas impuestas por el régimen.
El niño, creado de manera sobrenatural, es consciente de su naturaleza diferente. Si bien tiene la apariencia de un niño de madera, posee emociones, pensamientos y deseos humanos. Sin embargo, su existencia es un constante desafío, pues no encaja en la sociedad que lo rodea, ni siquiera en su propio hogar. Su principal deseo es ganarse el amor y la aprobación de su padre, quien, a pesar de ser un hombre que busca lo mejor para su hijo, no sabe cómo lidiar con su naturaleza inusual. La relación entre ambos se convierte en el corazón de la historia, pues el padre, en su esfuerzo por ser un buen progenitor, se ve atrapado por las expectativas que la sociedad fascista le impone.
La trama nos presenta un niño que, a pesar de su peculiar origen, desea cumplir con los mismos deseos que cualquier niño en una época marcada por la tiranía. En su búsqueda de aceptación, el niño de madera debe enfrentarse a su propia identidad, un dilema que se convierte aún más complejo debido a las presiones de un entorno social y político cada vez más opresivo. A través de su lucha, se exploran temas universales como el deseo de ser amado, la aceptación personal y las expectativas que los padres tienen sobre sus hijos, todo esto en un contexto en el que el régimen fascista de Mussolini no solo limitaba las libertades individuales, sino que también influía en las relaciones familiares.