
Una mujer en duelo, devastada por la pérdida de un ser querido, se ve arrastrada a una situación mucho más aterradora. En medio de su dolor y desesperación, se cruza con un asesino que, sin piedad, le inyecta una droga potente que la deja completamente paralizada. En cuestión de segundos, su cuerpo deja de responder, sumiéndola en una total inmovilidad. Lo que parecía ser el final, sin embargo, marca solo el inicio de una lucha implacable por la supervivencia.
Con el veneno recorriéndole las venas y su cuerpo incapaz de moverse, la mujer se encuentra atrapada en una especie de prisión física. Sin embargo, aunque su cuerpo esté completamente inmovilizado, su mente sigue alerta y activa. En ese momento, comienza una batalla interna, un enfrentamiento feroz por encontrar la fuerza para resistir. La parálisis no solo la somete físicamente, sino que también la coloca ante una dura prueba emocional. Atrapada en el duelo por su pérdida, se ve obligada a enfrentar el miedo y la impotencia mientras busca cualquier posibilidad de sobrevivir.
A lo largo de este angustioso viaje, la protagonista debe encontrar la manera de superar la parálisis que la limita. Cada segundo que pasa es crucial, pues no solo lucha contra el asesino que la amenaza, sino también contra los efectos de la droga que podrían dejarla vulnerable para siempre. La mujer, aunque sin poder mover un dedo, se aferra a su instinto de supervivencia, convencida de que la mente tiene un poder más grande que el cuerpo.
Mientras la mujer lucha por mantener la claridad mental, también enfrenta la angustia de su propio duelo. El sufrimiento por la pérdida del ser querido se mezcla con el terror de su situación actual, creando una tensión emocional que refuerza su determinación. En medio de este caos físico y mental, la protagonista comienza a descubrir una resiliencia inesperada, una fuerza que le permite resistir incluso cuando todo parece perdido.