
En No Eres Tú, Soy Yo, Javier es un hombre atrapado en un amor no correspondido. Después de casarse con su amada María, sus sueños de una vida perfecta se desmoronan cuando, poco después de su boda, su destino da un giro inesperado. La historia sigue a Javier mientras trata de encontrar la felicidad y el amor, enfrentándose a situaciones absurdas y cómicas en su búsqueda por sanar su corazón roto. A pesar de sus esfuerzos, el amor parece no estar dispuesto a aparecer.
Para superar su dolor, Javier intenta todo tipo de soluciones poco convencionales. Se adentra en el mundo de las terapias místicas, buscando respuestas y sanación espiritual, pero los resultados no son los esperados. También compra un perro, convencido de que la mascota le ayudará a atraer la atención de las mujeres y, tal vez, a llenar el vacío que siente en su vida. Sin embargo, sus intentos por recuperar el amor y la confianza en sí mismo solo lo llevan a situaciones cada vez más graciosas y desconcertantes.
En medio de este torbellino de intentos fallidos, aparece Julia, una joven con una personalidad libre y desinhibida, que no tiene expectativas ni demandas sobre Javier. A diferencia de las personas que lo rodean, Julia no le pide nada a cambio de su amistad. A través de su vínculo con ella, Javier comienza a descubrir que el amor no siempre llega en la forma que uno espera. La amistad de Julia se convierte en un refugio en el que Javier empieza a ver más allá de sus propios problemas y, poco a poco, se da cuenta de que tal vez lo que realmente necesita es aprender a quererse a sí mismo.