
En un mundo donde la honorabilidad y el destino parecen entrelazarse con la violencia, la historia de un samurái y una joven mesera se entrelaza de manera inesperada. El samurái, un guerrero taciturno y experimentado, ha pasado años errando por el país, buscando mantener la paz interna y alejarse de los conflictos innecesarios. Su vida, marcada por batallas y lecciones dolorosas, lo ha llevado a una existencia solitaria, prefiriendo la calma y la introspección a la constante lucha. A pesar de su deseo de mantenerse al margen, el destino tiene otros planes para él.
Por otro lado, una joven mesera, de carácter decidido pero herido por la tragedia, lucha por reconstruir su vida tras la destrucción de su pueblo natal. Su hogar fue arrasado por un dragón, una criatura mítica que no solo redujo a escombros su tierra natal, sino que también se llevó las vidas de sus seres más queridos. La joven, marcada por el dolor y el resentimiento, sobrevive trabajando en una taberna, donde sus días transcurren entre mesas y tragos, pero su mente está constantemente atrapada en los recuerdos de su tragedia.
El camino del samurái se cruza con el de la joven mesera en un encuentro fortuito, cuando, sin quererlo, se ven envueltos en un conflicto que ninguno de los dos había anticipado. El samurái, quien busca mantenerse alejado de cualquier tipo de confrontación, se ve obligado a involucrarse cuando se entera de que el dragón que destruyó el pueblo de la joven está de regreso. A pesar de sus esfuerzos por mantenerse al margen, la inevitable conexión con la joven y su deseo de ayudarla lo arrastran de nuevo a la batalla, enfrentándose no solo a las criaturas míticas que asolan la región, sino también a sus propios demonios internos.
Lo que comienza como una mera coincidencia se convierte en una lucha conjunta, donde ambos personajes, cada uno con sus propios traumas y motivaciones, deben enfrentarse a un enemigo mucho más grande de lo que esperaban. A medida que avanza la historia, se revela que, más allá de las espadas y los dragones, el verdadero desafío para ambos será encontrar la redención, la paz y el propósito en un mundo donde las cicatrices del pasado son difíciles de sanar.