
En esta comedia irreverente y cargada de humor, los hermanos Alice (Kristen Bell) y Paul (Ben Platt), junto con su madre siempre optimista (Allison Janney), se ven obligados a reunirse para asistir a la boda de su media hermana Eloise (Cynthia Addai-Robinson) en el Reino Unido. Esta es la oportunidad perfecta para que los tres, que no han compartido mucho tiempo juntos, se reencuentren, enfrenten su pasado y descubran lo que significa volver a ser una familia.
Alice y Paul, aunque son adultos, siguen siendo dos hermanos con una relación conflictiva y llena de tensiones no resueltas. Ambos se encuentran en diferentes momentos de sus vidas, pero la boda de Eloise los reúne en un ambiente que rápidamente se convierte en una mezcla de risas y situaciones incómodas. A pesar de la distancia emocional que ha marcado su relación a lo largo de los años, el evento de la boda les ofrece una excusa para reencontrarse, mientras intentan recuperar la cercanía que alguna vez tuvieron.
La madre de los hermanos, interpretada por Allison Janney, es el alma de la familia, siempre con una actitud positiva y un tanto desinhibida. A lo largo de la historia, ella se convierte en el pegamento que mantiene a la familia unida, aunque sus intentos por hacer las cosas bien a menudo acaban en situaciones desastrosas. Su perspectiva optimista, aunque un tanto ingenua, pone de relieve el contraste entre las expectativas y la realidad, sumando aún más humor a la trama.
La boda de Eloise, que debería ser el evento que une a todos, acaba siendo el catalizador de una serie de desventuras familiares. Las tensiones del pasado salen a la luz mientras los personajes intentan adaptarse a las nuevas circunstancias y redescubrirse a sí mismos. Los malentendidos, las disputas y los momentos incómodos se alternan con episodios de ternura y entendimiento, lo que aporta a la película una combinación perfecta de comedia y emoción.