
Tara Markov es una joven con un poder excepcional: la capacidad de controlar la tierra y la piedra. Esta habilidad, que le permite manipular el entorno a su alrededor, la convierte en una figura peligrosa y a la vez fascinante. Sin embargo, su control sobre estos elementos naturales no es lo único que la hace destacar; Tara esconde mucho más de lo que aparenta, y su llegada al universo de los Titanes no hace más que aumentar las interrogantes sobre su verdadera naturaleza.
Aunque en un principio, Tara parece ser una posible aliada de los Titanes, pronto se hace evidente que su lealtad es incierta. A pesar de sus poderes impresionantes, la joven tiene una personalidad complicada y un pasado que la persigue. ¿Está realmente del lado de la justicia o tiene sus propios intereses ocultos? La desconfiada relación que establece con los miembros del equipo refleja las dudas que existen acerca de sus intenciones. A medida que la historia avanza, se hace evidente que Tara es más que una simple heroína adolescente, y su presencia dentro de los Titanes podría significar tanto una oportunidad como una amenaza.
La situación de Tara se complica aún más cuando entra en escena Deathstroke, el infame mercenario. Conocido por su astucia y por manipular a quienes lo rodean, Deathstroke tiene sus propios planes para los Titanes, y su interés en Tara no es casual. ¿Es la joven una pieza clave en los planes del mercenario, o simplemente una víctima de su manipulación? Las maniobras de Deathstroke ponen a prueba la lealtad de Tara y la empujan a tomar decisiones difíciles que podrían definir su destino. La tensión crece, ya que los Titanes deben enfrentarse no solo a las amenazas externas, sino a las divisiones internas que la presencia de Tara podría causar.