
Elizabeth ‘Lee’ Miller fue una mujer que deslumbró en diversos campos, desde la moda hasta el periodismo de guerra, dejando una huella imborrable en la historia del siglo XX. Nacida en 1907 en Nueva York, Miller comenzó su carrera en el mundo de la moda, destacándose rápidamente como modelo en la ciudad y luego en París, donde fue descubierta por el fotógrafo Edward Weston. Fue en este entorno artístico donde Lee desarrolló su pasión por la fotografía, lo que transformaría su vida para siempre.
Aunque su carrera como modelo le permitió ganar fama y reconocimiento, fue su transición a la fotografía lo que la definiría como una figura singular. Durante su tiempo en París, Miller comenzó a colaborar con el fotógrafo Man Ray, quien influiría profundamente en su estilo visual. Sin embargo, la verdadera transformación de su vida ocurrió con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, un conflicto que cambiaría no solo su carrera, sino también su visión del mundo.
Con el inicio de la guerra, Lee Miller se unió a la revista Vogue como corresponsal de guerra, convirtiéndose en una de las pocas mujeres en desempeñar este papel en una época dominada por hombres. En su nuevo rol, Miller tuvo acceso directo a los escenarios más devastadores del conflicto, desde las playas de Normandía hasta las ciudades liberadas de Europa. Su trabajo le permitió capturar las imágenes más impactantes y conmovedoras de la guerra, que mostraban tanto la destrucción como la humanidad en medio del caos.
Lo que distinguió a Lee Miller como corresponsal de guerra fue su enfoque único y su habilidad para capturar la crudeza de los momentos más difíciles sin embellecer la realidad. Su fotografía fue un testimonio de la tragedia, pero también de la resistencia humana. Las imágenes que tomó de los campos de concentración liberados son algunas de las más desgarradoras y significativas de la historia de la fotografía, mostrando los horrores del nazismo y la liberación de sus víctimas.