
El cumpleaños de Jesús está a la vuelta de la esquina y, como cada año, sus discípulos se encuentran inmersos en los preparativos de una fiesta especial en su honor. Con el paso de los años, esta celebración se ha convertido en una tradición en la que sus seguidores se encargan de organizar un evento lleno de lujo y alegría. Sin embargo, lo que nadie sabe es que este evento no será como los demás, ya que se trata de la última fiesta que celebrarán juntos.
A lo largo de la historia, Jesús ha sido una figura central para sus discípulos, no solo por su sabiduría y enseñanzas, sino también por la cercanía y cariño que ha mostrado hacia cada uno de ellos. En este contexto, la fiesta de cumpleaños no solo simboliza un festejo, sino una oportunidad para fortalecer los lazos entre maestro y seguidores. Pero lo que los discípulos no imaginan es que este evento será mucho más significativo de lo que parece.
En ese escenario de alegría y festejo, Jesús se encuentra ante un dilema que ha estado guardando en su corazón durante mucho tiempo. A pesar de la cercanía y confianza que existe entre él y sus discípulos, ha mantenido en secreto algo crucial. Un secreto que ha estado sosteniendo en su interior con el propósito de revelarlo en el momento adecuado. Ese momento ha llegado y la fiesta de cumpleaños será el escenario perfecto para compartir este revelador secreto que cambiará el curso de los eventos futuros.
A medida que se aproxima el día de la celebración, la tensión comienza a crecer entre los discípulos, aunque ninguno de ellos sabe la magnitud de lo que está por suceder. Para ellos, la fiesta parece ser simplemente otro evento más para celebrar la vida de su maestro, pero para Jesús, este será el último instante en que podrá compartir algo tan importante con ellos. La emoción de la fiesta se mezcla con la solemnidad del secreto que está por salir a la luz, revelando una verdad que los discípulos aún no están preparados para comprender.