
En la Jerusalén del siglo I, un joven centurión romano recibe una misión inesperada que lo llevará a enfrentar sus propias creencias y a cuestionar la realidad. Bajo las órdenes de Poncio Pilato, el prefecto de Judea, su tarea consiste en investigar la desaparición del cuerpo de un predicador nazareno que fue crucificado tres días antes. Sin embargo, no se trata solo de un robo o una conspiración, sino de un misterio mucho más grande: los rumores de una posible resurrección han comenzado a circular por la ciudad, generando confusión y temor entre los habitantes.
El joven centurión, habituado a la disciplina del Imperio Romano, había presenciado el juicio y la ejecución de Jesús. Un hombre que, según los informes oficiales, había muerto en la cruz, pero que ahora parece haber desaparecido de su tumba. Las versiones sobre su resurrección se multiplican, con numerosos testigos afirmando haber visto al predicador con vida después de su muerte, algo que desafía cualquier lógica terrenal.
La investigación del centurión lo lleva a recorrer los rincones de Jerusalén, entrevistando a personas cercanas al predicador, como sus seguidores y discípulos. A medida que avanza en su misión, el joven soldado comienza a descubrir una red de creencias y devoción que lo impacta profundamente. Se enfrenta a un dilema interno: por un lado, debe seguir las órdenes de Pilato y desentrañar la verdad detrás de los rumores; por otro, la posibilidad de que algo sobrenatural esté ocurriendo lo pone en una encrucijada moral.
A lo largo de su búsqueda, el centurión se ve obligado a confrontar su propia visión del mundo y a cuestionar el orden imperial y religioso establecido. Lo que comenzó como una simple tarea de investigación se convierte en un desafío mucho mayor: entender si la resurrección de Jesús es una mentira o una verdad que podría alterar el destino de todo el Imperio Romano.