
La historia sigue a Chris Wilton, un joven profesor de tenis de origen humilde, interpretado por Jonathan Rhys Meyers, que logra acceder a la alta sociedad londinense gracias a su amistad con Tom Hewett (Matthew Goode), un joven privilegiado. A través de esta relación, Chris se introduce en el exclusivo mundo de la élite social y, rápidamente, se enamora de Chloe (Emily Mortimer), la hermana de Tom. A medida que se adentra más en este círculo, Chris comienza a disfrutar de los beneficios de su nueva vida, pero también se enfrenta a las complejidades emocionales de su relación con Chloe.
La trama da un giro inesperado cuando Chris conoce a Nola Rice (Scarlett Johansson), una atractiva y ambiciosa americana que está saliendo con Tom. Desde el primer encuentro, Chris se siente atraído por Nola, y su deseo hacia ella crece con el tiempo. A pesar de su relación con Chloe, la pasión que siente por Nola lo consume, creando una tensión interna entre el amor, la lealtad y la obsesión. Esta división emocional, junto con su ansia de ascender en la vida, lleva a Chris a tomar decisiones que cambiarán el rumbo de su destino.
En Match Point, Woody Allen examina cómo el azar puede jugar un papel determinante en la vida de las personas. Los giros inesperados y las elecciones impulsivas son los motores que propulsan la narrativa, llevándola hacia un desenlace dramático y profundamente moralista. El protagonista, atrapado entre su deseo y su ambición, se ve empujado a tomar decisiones extremas que marcan un antes y un después en su vida y en la de los que lo rodean. A lo largo de la película, el director plantea preguntas sobre la moralidad y el destino, mostrando cómo las acciones humanas, a menudo guiadas por el deseo y la ambición, pueden ser alteradas por factores más allá de nuestro control.