
Al comienzo de la historia, Arturs vive en un entorno pacífico junto a su familia, y mantiene una relación amorosa que se ve abruptamente truncada por el estallido del conflicto bélico. La tragedia golpea cuando pierde a su madre y su hogar, lo que lo empuja a encontrar algo de consuelo al unirse al ejército. A pesar de ser menor de edad, Arturs se alista junto a su padre, un veterano tirador, en uno de los primeros batallones nacionales de Letonia. Juntos, como parte de un ejército en formación, se enfrentan a la dura realidad de la guerra.
Lo que en un principio parecía ser una oportunidad de orgullo y aventura, pronto se transforma en una pesadilla cuando Arturs experimenta de cerca la crueldad del conflicto. El entrenamiento inicial es solo un anticipo de lo que está por venir: un terreno de lucha lleno de barro, miedo constante y la violencia imparable de los combates. La joven vida de Arturs se ve marcada por la rapidez con la que la guerra le arrebata su inocencia. Los proyectiles explotan a su alrededor, y su vida se convierte en una lucha diaria por sobrevivir, mientras se ve obligado a madurar rápidamente para enfrentar los desafíos que trae el frente de batalla.
En medio del caos, Arturs no solo combate por su propia supervivencia, sino también por la de su padre y su hermano, quienes luchan junto a él. La película resalta la relación familiar en el contexto de la guerra, mostrando cómo la solidaridad y el amor entre ellos se convierten en una fuente de fortaleza en medio del horror.