
En 1985, el R.L. Paschel High School de Fort Worth, Texas, vivió una serie de sucesos que conmocionaron al mundo entero. En ese contexto, el instituto atravesaba una difícil situación marcada por la violencia de las bandas juveniles y el consumo de drogas. Frente a este panorama, el director Bob Grootemat (interpretado por Joe Spano) ofreció un discurso a los estudiantes, instándolos a luchar contra la delincuencia y recuperar la paz en su escuela. Su mensaje fue claro: solo ellos, los estudiantes, podrían cambiar la situación y devolver el orden al centro educativo.
Inspirados por las palabras de Grootemat, un grupo de jóvenes decidió tomar cartas en el asunto. Entre ellos estaba Derek, un estudiante carismático interpretado por Keanu Reeves, quien asumió el liderazgo de la iniciativa. Juntos, fundaron una fraternidad secreta llamada «La Hermandad de la Justicia», cuyo objetivo era acabar con las drogas, los robos y cualquier otro tipo de actividad ilegal que afectara la convivencia en la escuela. La idea era actuar como una fuerza de autodefensa, dispuesta a limpiar su institución de los problemas que la aquejaban.
Al principio, la hermandad funcionó como un colectivo unido, determinado a hacer una diferencia. Los jóvenes comenzaron a atacar a los traficantes de drogas y a las bandas que dominaban el instituto, buscando restaurar el orden y la seguridad en las aulas. Sin embargo, con el tiempo, lo que había comenzado como un esfuerzo conjunto para mejorar la comunidad escolar, empezó a desmoronarse. Los miembros de la hermandad comenzaron a usar su poder para resolver asuntos personales y saldar cuentas individuales. Aquello que había sido concebido como un movimiento de justicia pronto se transformó en una lucha de intereses personales, donde cada uno intentaba utilizar la organización para conseguir sus propios objetivos.