Starr Carter, una joven de 16 años, vive en un barrio marcado por la pobreza y la violencia, donde las dificultades del día a día son una constante. Sin embargo, tiene la oportunidad de asistir a una escuela preparatoria en un suburbio, un espacio donde las diferencias sociales y raciales la colocan en una situación incómoda. En la escuela, Starr lucha por encajar y sentirse parte de ese entorno, mientras mantiene su lealtad a su comunidad y las realidades que enfrenta en su barrio.
Todo cambia cuando Starr presencia la trágica muerte de su mejor amigo, Khalil. Un oficial de policía le dispara a Khalil, un joven desarmado, y el incidente se convierte rápidamente en un tema de controversia pública. Este evento coloca a Starr en una encrucijada, atrapada entre el dolor de la pérdida y la presión de tener que tomar una decisión sobre cómo actuar. El caso de Khalil se convierte en un símbolo de las injusticias que su comunidad enfrenta constantemente, y Starr se ve obligada a decidir si hablar públicamente sobre lo ocurrido o mantenerse en silencio por miedo a las consecuencias.
Starr se encuentra entre dos mundos que parecen irreconciliables. En su escuela, sus compañeros no comprenden la magnitud de lo que ha sucedido ni las realidades de su barrio. En su comunidad, la violencia y la discriminación son parte de la vida cotidiana, pero también lo son el apoyo y la solidaridad de su gente. A medida que la situación se intensifica, Starr se ve presionada a tomar partido, a encontrar su voz y a decidir qué es lo correcto en medio del caos.
A lo largo de su proceso, Starr debe encontrar el coraje para ser la voz de su amigo y de su comunidad, enfrentándose a las dificultades de un sistema que favorece a los poderosos. Hablar de la verdad no solo pondrá en riesgo su seguridad, sino también la de sus seres queridos. Sin embargo, a medida que enfrenta estas amenazas, también comienza a entender la importancia de luchar por lo que es justo, incluso cuando hacerlo puede significar perder algo importante.