
Tres vecinos comunes comienzan a sospechar de su extraño y solitario vecino, un hombre que vive aislado en su apartamento. Con el paso de los días, sus comportamientos misteriosos y su actitud esquiva despiertan la desconfianza entre ellos. Convencidos de que algo oscuro se oculta tras su fachada, deciden tomar cartas en el asunto. Juntos, idean un plan para irrumpir en su hogar y descubrir la verdad. Lo que no imaginan es que su curiosidad los llevará a un peligroso descubrimiento.
Al entrar en el apartamento del vecino, encuentran algo mucho más aterrador de lo que esperaban: una fortuna de obras de arte robadas, dispersas por todo el lugar. La escena es inquietante, pero lo que realmente les pone los pelos de punta es la certeza de que están involucrados en algo mucho más grande y peligroso. Sin embargo, este descubrimiento apenas es el inicio de una pesadilla que desbordará su control.
Lo que parecía ser un simple robo de arte se convierte rápidamente en un juego mortal cuando los tres vecinos, ahora atrapados, descubren que el lugar está lleno de trampas y secretos macabros. En el momento en que entraron en la casa, se convierten en piezas de un sádico juego de supervivencia, en el que el asesino que habita el apartamento no tiene la intención de dejar testigos. La tensión crece mientras cada rincón del apartamento guarda una nueva amenaza, y la paranoia comienza a dominar a los protagonistas. Nadie sabe en quién confiar, pues las circunstancias los empujan a enfrentarse entre ellos.
El juego se vuelve cada vez más peligroso y despiadado. Mientras intentan escapar, se dan cuenta de que su vida depende de su astucia y habilidad para sortear las trampas y acertijos que el asesino ha dispuesto a su alrededor. La línea entre víctima y perpetrador se difumina, y lo que parecía un simple acto de curiosidad se transforma en una lucha desesperada por sobrevivir.