
A sus 18 años, Noah se muda de los Estados Unidos a Londres junto a su madre y William, un empresario británico rico con quien ella mantiene una relación. Este cambio de vida es un desafío para Noah, que se enfrenta a un nuevo país, una nueva cultura y, sobre todo, a la necesidad de encontrar su lugar en un entorno desconocido. La joven se siente fuera de lugar en su nuevo hogar, pero pronto conocerá a Nick, el hijo de William, un chico con una actitud rebelde y un aire de misterio que no pasa desapercibido.
Nick, el prototipo del chico malo, es un joven con el que Noah no parece tener nada en común, pero la química entre ellos es inmediata. Lo que comienza como una simple atracción pronto se convierte en algo más profundo, y entre ellos se desarrolla una conexión innegable. Mientras Noah trata de adaptarse a su nueva vida en Londres y empieza a enamorarse por primera vez, su mundo comienza a desmoronarse cuando el doloroso pasado que creía haber dejado atrás en Estados Unidos la alcanza con fuerza.
A pesar de su esfuerzo por dejar atrás las sombras de su pasado, Noah se ve arrastrada nuevamente hacia viejos recuerdos y heridas emocionales que no ha logrado sanar. El amor que empieza a nacer entre ella y Nick se ve amenazado por la llegada de estos traumas, que la persiguen y afectan su capacidad para entregarse por completo a su presente. Su historia con Nick se convierte en un refugio, pero también en una lucha constante entre lo que desea y lo que su pasado le impide vivir.
En medio de su creciente relación con Nick, Noah se enfrenta a la dura realidad de que no puede escapar de lo que ha vivido. A medida que el amor se entrelaza con el dolor, la joven deberá tomar decisiones difíciles sobre su futuro y sobre cómo confrontar las cicatrices de su pasado. La historia de Noah es una de autodescubrimiento, aceptación y, sobre todo, la lucha por dejar atrás las sombras para poder abrazar una nueva oportunidad de felicidad.