
Robbie Williams es, sin lugar a dudas, uno de los artistas más destacados de la música contemporánea. Su historia comenzó en Stoke-on-Trent, Inglaterra, donde nació el 13 de febrero de 1974. Desde joven, mostró un interés por el mundo del espectáculo, a pesar de las dificultades personales que enfrentaba su familia. Criado en un entorno complicado, la música se convirtió para él en una vía de escape, un refugio que más tarde lo catapultaría al estrellato.
A los 16 años, Robbie dio su primer gran paso al unirse a Take That, una exitosa boy band que, en la década de los 90, conquistó a millones de fans alrededor del mundo. Su ingreso al grupo marcó el inicio de una etapa de fama rápida y abrumadora. Con su talento vocal y su imparable energía en el escenario, Robbie rápidamente se destacó como el miembro más joven y carismático de la banda. Éxitos como «Back for Good» y «Pray» catapultaron a Take That al éxito global, posicionándolos entre los grupos más populares de la época.
Sin embargo, a pesar del éxito, la presión de la fama y las exigencias del ritmo de vida de un ídolo adolescente empezaron a afectar a Robbie. En 1995, a solo unos años de haber alcanzado la cima, tomó la decisión de abandonar Take That. La salida de la banda sorprendió tanto a sus compañeros como a sus fans, pero también marcó el comienzo de una nueva etapa en su carrera, esta vez en solitario.
Su carrera en solitario comenzó con su álbum Life Thru a Lens (1997), que contenía la emblemática canción «Angels», un tema que se convertiría en uno de sus mayores éxitos y lo consolidaría como una de las figuras más grandes de la música pop. A lo largo de los años, Robbie continuó rompiendo barreras con discos como I’ve Been Expecting You (1998) y Escapology (2002), que le permitieron alcanzar el reconocimiento internacional y ganar innumerables premios. Su éxito en solitario fue impresionante, batiendo récords de ventas y obteniendo un lugar privilegiado en la música de la época.
No obstante, la fama no estuvo exenta de sus dificultades. Robbie lidió con problemas personales, como luchas contra las adicciones y la salud mental, que afectaron tanto su vida personal como profesional. Sin embargo, su resiliencia lo llevó a superar estas dificultades, lo que lo hizo aún más querido por sus seguidores. En 2010, Robbie hizo su esperado regreso a Take That, participando en una serie de conciertos y grabaciones que revitalizaron la banda y consolidaron aún más su lugar en la historia de la música.