
En un futuro distópico, Estados Unidos ha instituido un evento anual conocido como La Purga, una noche en la que todo crimen, incluido el asesinato, es legal durante 12 horas. Durante años, esta práctica ha causado innumerables tragedias y destrucción en el país, pero también ha generado un fervor político y social que mantiene a la población dividida.
La historia gira en torno a una senadora, quien, desde su niñez, ha sido testigo de las desgarradoras consecuencias de La Purga. Tras perder a su familia y experimentar en carne propia el dolor de este sistema brutal, se convierte en una firme opositora de la tradición, decidiendo usar su plataforma política para erradicarla. A lo largo de su carrera, ha sido una defensora activa de los derechos humanos y ha luchado por el bienestar de las víctimas de esta atrocidad anual. Su lucha se intensifica cuando se postula para las elecciones presidenciales, prometiendo terminar con La Purga de una vez por todas si llega al poder.
Sin embargo, su campaña se enfrenta a una feroz oposición. Mientras ella recorre el país para ganar apoyo popular, aquellos que aún defienden La Purga están dispuestos a hacer todo lo posible para detenerla. Para estos opositores, la eliminación de La Purga significaría la pérdida de control sobre la población y una alteración del equilibrio social que han logrado mantener durante años. Como resultado, un grupo de poderosos individuos conspira para acabar con la senadora antes de que pueda cumplir su promesa, utilizando La Purga como su último recurso.
La noche que todo crimen es legal se convierte en el escenario de un peligroso juego de supervivencia. La senadora debe enfrentarse no solo a aquellos que quieren verla derrotada, sino también a la violencia desbordada que define esta noche infernal. En un mundo donde las reglas han sido suspendidas, cada decisión podría ser la última. Mientras intenta llegar al día siguiente con vida, su determinación y valentía se ponen a prueba, y su lucha no solo se convierte en una batalla por su propia supervivencia, sino en un símbolo de esperanza para quienes desean un futuro sin violencia institucionalizada.